Publicado: Octubre 03, 2019
¿Quién gobierna en Perú?: Lo que pasa en Lima tras la disolución del Congreso
El presidente de Perú, MartÃn Vizcarra, ordenó este lunes la disolución del Congreso y convocó a elecciones parlamentarias para el próximo 26 de enero. En contrapartida, aquel órgano legislativo unicameral, de mayorÃa opositora, votó suspender al mandatario de sus funciones por 12 meses y la vicepresidenta, Mercedes Aráoz, juramentó en su lugar de manera interina.Â

El presidente peruano, MartÃn Vizcarra, anunció la disolución del Congreso en un mensaje televisado en Lima, el 30 de septiembre de 2019./ AFP
Al dÃa siguiente, las fuerzas de seguridad bloquearon el acceso del Parlamento, luego de expresar su apoyo incondicional a la investidura presidencial de Vizcarra.Â
Poco después, la recién juramentada Aráoz presentó su renuncia, tanto a la Vicepresidencia como a la posición de jefa interina del Gobierno.
AsÃ, el paÃs andino afronta una de las mayores crisis institucionales en toda su historia, y la sociedad permanece desde hace horas atravesada por un manto de incertidumbre: ¿quién gobierna? ¿Hay o no hay Parlamento? ¿Cómo se forma el Tribunal Constitucional? ¿En qué se relaciona el terremoto polÃtico con las causas de corrupción que salpican a la clase dirigente? ¿DeberÃa intervenir algún organismo internacional en los asuntos de Lima?
Primero, repasemos lo que pasó.
Ejecutivo vs. Parlamento
Según el decreto publicado el 30 de septiembre, que lleva la firma del propio Vizcarra, se tomó la decisión de disolver el Congreso peruano porque este habrÃa vuelto a rechazar la "cuestión de confianza", tal como sucedió en 2017. En efecto, el artÃculo 134 de la Constitución establece que si la negativa parlamentaria ocurre contra dos Gabinetes del mismo Gobierno, el Ejecutivo tiene la potestad de suspender las funciones de aquel establecimiento y sus legisladores.Â
Pero, ¿qué es la cuestión de confianza? Se trata de un mecanismo presente en varios paÃses democráticos donde la Presidencia solicita el respaldo del Congreso para implementar alguna medida puntual, ante el eventual riesgo de que peligre la calidad institucional de una nación. En el caso peruano, el oficialismo considera que el sistema para la elección de jueces en el Tribunal Constitucional (TC) es poco transparente, o ilegÃtimo, entonces pidió la "confianza" de los legisladores para impulsar una reforma en el proceso de selección.Â
Dicho en términos polÃticos, Vizcarra percibÃa que la mayorÃa adversaria del Parlamento buscaba poner magistrados afines en el TC: "La oposición, liderada por Fuerza Popular (FP) y el Partido Aprista Peruano (PAP), llevaba dÃas maniobrando para hacerse con el control de la Corte", nos dicen desde el equipo comunicacional del presidente. AsÃ, a sabiendas de que el Congreso no podÃa rechazar su planteo de confianza dos veces, el Ejecutivo ingresó el pedido "de modo urgente".Â
No obstante, según el relato oficialista, el planteo fue rechazado: "Al premier y a su Gabinete les cerraron las puertas y por varios minutos permanecieron sin acceso a la OficialÃa Mayor del Parlamento", cuentan a RT. En contrapartida, mientras el Gobierno proponÃa suspender la elección de seis jueces, el Congreso continuó con la votación para nombrar a nuevos funcionarios en el Tribunal Constitucional, crispando más las aguas.
Por ello, el Ejecutivo interpretó que su pedido de confianza fue desoÃdo, y vio la luz verde para anular al Congreso y convocar a elecciones parlamentarias en enero para reemplazar las bancas hasta julio del 2021, cuando finaliza el actual mandato. La medida fue celebrada en las calles por miles de peruanos.
Sin embargo, mientras Vizcarra anunciaba la disolución del Congreso, los legisladores atendieron el pedido de confianza y lo aprobaron, para intentar seguir en funciones. Luego, los diputados votaron para suspender al mandatario de su cargo por un año, y en su lugar juramentó la vicepresidenta, Mercedes Aráoz, como "interina".
No obstante, apenas transcurridas unas horas, Aráoz renunció a la Vicepresidencia, que ocupaba desde julio de 2016, y rechazó al mismo tiempo reemplazar a Vizcarra. En aquella nación, el cargo de "usurpación de función pública" puede castigarse con la prisión.Â
La importancia del Tribunal Constitucional en la polÃtica peruana
La Justicia suele ser parte del equilibrio entre los poderes del Estado, o asà deberÃa ser en cualquier sistema republicano. Sin embargo, cooptar al máximo órgano judicial de un paÃs puede ser la obsesión de la clase polÃtica o empresaria, y Perú no es la excepción. Actualmente, el TC está compuesto por siete jueces, y seis de ellos deben ser reemplazados por el fin de sus perÃodos, que duran cinco años. En gran medida, el futuro polÃtico del paÃs sudamericano depende de la actuación de la Corte en diversos casos de corrupción.
Por un lado, la lÃder opositora de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, tiene prisión preventiva desde octubre del 2018. En efecto, su partido domina el Parlamento y si se mantiene el sistema actual de elección de jueces, será esta fuerza partidaria —junto a algunos votos aliados— la que determine quiénes impartirán justicia sobre el caso de su referente, investigada por haber recibido presuntos aportes irregulares de la constructora Odebrecht para su campaña electoral.Â
Entre tanto, la FiscalÃa avanza y se espera que tome nuevas declaraciones a importantes empresarios de dicha firma, que revelarÃan más nombres de congresistas involucrados en la aparente trama de irregularidades. A su vez, el TC actual ya rechazó el indulto al expresidente Alberto Fujimori, que habÃa sido otorgado por el entonces mandatario Pedro Pablo Kuczynski en 2017. Â
Antecedente destituyente
Para comprender la medida determinante del Ejecutivo, vale repasar que el Congreso peruano protagonizó en marzo del 2018 el segundo pedido de vacancia contra el entonces mandatario, Kuczynski, con la intención de destituirlo.
A los pocos dÃas, un congresista presentó videos donde se ve que lo intentaban sobornar para votar en contra de la destitución de Kuczynski, a cambio de obras públicas. Por el escándalo generado, el mandatario se vio obligado a renunciar el dÃa 21, y Vizcarra lo reemplazó dos jornadas después. Â
Opiniones cruzadas
La complicada coyuntura local produce posturas encontradas. Por su parte, Marisa Glave, congresista de Nuevo Perú, nos cuenta sus argumentos para apoyar la disolución del Parlamento, es decir, el Poder Legislativo que ella misma integra.
Al respecto, señala que aunque se aprobó la cuestión de confianza, en la práctica se hizo todo lo opuesto: "La Constitución dice que no se puede favorecer el fraude del derecho. Tú no puedes decir por un lado que das la cuestión de confianza en un mecanismo formal, pero no como un sustento material. Lo que quedaba clarÃsimo es que el pedido planteaba la suspensión del proceso de selección de magistrados, no para quitarle al Congreso la competencia de elección, pero sà para que sea transparente".Â
Sin embargo, "el Parlamento decidió empujar a la elección de por lo menos uno de los miembros del TC". De esta forma, "generó una situación de mayor conflictividad". Y cierra su justificación: "En el fondo es una negación de la parte material de la consulta de confianza presentada".Â
Además, explica por qué el presidente tendrÃa motivos para reformar el proceso de elección de magistrados: "Desde el primer momento, el fujimorismo quiso tomar el TC. De hecho, la propia Keiko Fujimori dijo que era la puerta grande para lograr la libertad de su padre. Era un momento oportuno porque el Tribunal requerÃa seis nuevos miembros de los siete totales".
En sintonÃa, asegura que esa fuerza polÃtica "tiene claro que el TC era el único 'stop' a sus pretensiones de usurpar otras funciones del Estado desde su mayorÃa absoluta en el Parlamento". Asimismo, señala que aquel órgano judicial ya limitó varios intentos de la oposición por sancionar leyes, a su juicio, inconstitucionales.Â
Por otro lado, subraya que el proceso de votación de jueces era irregular. "CarecÃa de legitimidad porque en media hora revisaron, supuestamente, 11 currÃculums vitae. Firmaron un acta diciendo que cumplÃan con todos los requisitos, pero ni siquiera tuvieron la mÃnima diligencia de que la comisión seleccionadora pudiera reunirse con los supuestos candidatos". Y sigue: "Seis de los 11 participantes tenÃan procesos penales pendientes. De los cinco que quedaban relativamente limpios, dos renunciaron antes de que sus nombres se utilizaran por parte del Parlamento".
Desde la vereda de enfrente, Oscar Urviola, exjuez del TC (2010-2016), opina que la decisión de disolver el Parlamento "viola flagrantemente el orden constitucional después de 20 años". Más en detalle, considera: "La cuestión de confianza fue considerada como denegada de una forma bastante particular. El presidente ha considerado que eso ocurrió de manera tácita, lo cual no concuerda con nuestro ordenamiento legal ni con los principios universales del derecho". Para el presidente, aunque se aprobó su cuestión de confianza, se rechazó en la práctica.Â
El entrevistado continúa: "La disolución es una decisión arbitraria, y por los hechos que se han visto a continuación, con el apoyo de las Fuerzas Armadas, incluso la toma del Palacio Legislativo podrÃa considerarse como un golpe de Estado".
Ante la idea de que la oposición pretende colocar magistrados según su propia conveniencia, el exdiputado del Movimiento Libertad —partido fundado por el escritor de centro derecha Mario Vargas Llosa— dice que "es una posición exagerada". Si bien reconoce que le gustarÃa que el proceso de elección fuese más transparente, destaca que se trata de "un procedimiento establecido en la ley orgánica del TC, y asà ha venido aplicándose incluso para los magistrados actuales que van a ser reemplazados".Â
Urviola, que llegó al Tribunal por concurso, critica que se coloque a jueces por invitación. No obstante, aclara que "si es una elección que se decide en el Congreso, son las fuerzas polÃticas las que toman la decisión". También destaca que los magistrados deben evitar devolver favores a los legisladores que los colocaron en funciones. Además, repasa que se necesitan 87 votos de los 130 escaños parlamentarios para proponer a un juez, es decir, "se requieren votos de otros bloques".
¿Quién resuelve el conflicto?
En los papeles, la disputa polÃtica podrÃa ser resuelta por el TC, aunque serÃa extraño porque es parte central del problema. "Esta situación es tan inédita, que no hay una solución jurÃdica, sino una solución polÃtica", dice Urviola.
Para finalizar, manifiesta: "SerÃa necesario que la Organización de Estados Americanos (OEA) muestre su preocupación por lo que pasa en Perú, aplicando la Carta Democrática". Por su parte, el organismo internacional consideró que le corresponde al Tribunal peruano expresarse sobre la anulación del Congreso.Â
Con este marco, si no hay elecciones parlamentarias dentro de cuatro meses, el Congreso disuelto deberÃa retomar funciones, haciendo peligrar la gobernabilidad de Vizcarra. Mientras tanto, el Parlamento permanece sitiado por las fuerzas de seguridad, muchos peruanos no saben quién gobierna y las causas de aparente corrupción hacen tambalear el sistema polÃtico.Â











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