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Publicado: Febrero 25, 2020

La pandemia no respeta fronteras, ni ideologías: Debemos aunar esfuerzos

Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de la Rep√ļblica de Cuba, Bruno Rodr√≠guez Parrilla, en la Videoconferencia ‚Äď Primera Reuni√≥n Extraordinaria de Ministros de Asuntos Exteriores y Salud de la Asociaci√≥n de Estados del Caribe sobre COVID-19.

 

Excelencias:

Perm√≠tanme comentar que es por un ‚Äúmilagro t√©cnico‚ÄĚ y por el apoyo de la Secretar√≠a, que resulta posible a Cuba participar en esta videoconferencia. ¬† Sucede que el sitio que aloja la plataforma de la Asociaci√≥n, mediante el cual todos los participantes se conectan a esta importante reuni√≥n, tiene su acceso prohibido para Cuba por motivos del¬†bloqueo econ√≥mico de los Estados Unidos¬†contra nuestro pa√≠s.

Deseo, ante todo, felicitar a Barbados como Presidente del Consejo de Ministros y a la Secretaria General de la Asociación de Estados del Caribe por la iniciativa de convocarnos a la Primera Reunión Extraordinaria de Ministros de Asuntos Exteriores y Salud sobre COVID-19, a fin de intercambiar sobre los urgentes esfuerzos que reclama la humanidad ante los efectos del nuevo coronavirus (SARS CoV 2/COVID-19).

Estamos aquí porque enfrentamos una crisis que nos supera a todos y cuyas consecuencias serán graves y perdurables.

La rápida propagación de la enfermedad demanda aunar voluntades para desarrollar acciones conjuntas de cooperación que permitan enfrentar la COVID-19, a la que todos los seres humanos estamos expuestos.

Pero la responsabilidad es mayor. Tendremos que enfrentar también, más adelante, devastadores y perdurables efectos en el ámbito económico y social una vez superada la pandemia. Sabemos que vamos en camino de una profunda recesión o depresión económica internacional, y que nuestros países del Sur sufrirán sus consecuencias con severo impacto.

El momento reclama apartar las diferencias políticas para concentrarnos en enfrentar la emergencia y sus graves consecuencias en el futuro inmediato.

Cada país puede y debe aportar y contribuir con lo que esté a su alcance. La pandemia no respeta fronteras, ni ideologías. Para encarar tan serio desafío, debemos aunar esfuerzos y apoyarnos mutuamente.

La mayor√≠a somos Estados relativamente peque√Īos, muchos con escasos recursos naturales. Todos sufrimos la contracci√≥n econ√≥mica global y algunos cargamos con el peso adicional de medidas econ√≥micas coercitivas.

En medio de estas dificultades, tenemos la capacidad de complementarnos unos a otros. Solos, no podemos casi nada. Unidos, podríamos soportar mejor el golpe, tener alivio, proteger a nuestros respectivos pueblos y encaminar la difícil tarea de la recuperación.

Hay países con mejores condiciones para combatir la pandemia y para paliar sus repercusiones económicas. Aquellos en mejor situación relativa, podrían apoyar a los países de menos recursos y a los que enfrentan las más complejas situaciones epidemiológicas, primero; y económicas después.

La acción que esperamos de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud para garantizar una actuación colectiva, coordinada y efectiva, debe encontrar respaldo en las iniciativas que juntos seamos capaces de generar.

Es imprescindible compartir las respectivas experiencias, intensificar la comunicación e identificar las prácticas que han tenido resultados en otras partes del mundo.

No debemos esperar y menos confiar en que pa√≠ses ricos e industrializados vendr√°n a salvar a nuestros pueblos. Poca ayuda llegar√° del Norte. La responsabilidad de asumir el reto y de actuar como merecen nuestros ciudadanos, es nuestra. La AEC puede desempe√Īar un papel determinante en ese empe√Īo.

Permítanme compartir brevemente la experiencia de Cuba.

Hemos adoptado¬†medidas de prevenci√≥n, enfrentamiento y control,¬†en una coyuntura en la que no existe a√ļn transmisi√≥n interna del virus. Han sido claves la cohesi√≥n social y la solidaridad.

Contamos con una infraestructura de atención primaria  que garantiza el control epidemiológico.  Tenemos un desarrollo científico especializado en las enfermedades transmisibles y contamos con una industria farmacéutica de alto nivel tecnológico.

Se dispone y ejecuta en el país un plan nacional de control y enfrentamiento que prioriza la salud del pueblo y la de los visitantes y extranjeros residentes.

A pesar de la difícil situación, Cuba puede, modestamente, prestar cierta cooperación. Hemos venido encarando con esfuerzo las solicitudes de asistencia médica de varios de los países de la región, incluyendo cinco miembros de la Asociación, que nos han solicitado personal de la salud.

A partir de la experiencia probada en China con la aplicación de un medicamento creado en Cuba, hemos recibido también solicitudes de ese medicamento que tratamos de satisfacer de acuerdo con nuestras posibilidades.  Se ha avanzado con la Organización del Caribe Oriental en un acuerdo para garantizar un mínimo de viales de Interferón Alfa B.

Nuestra Organizaci√≥n puede ayudarnos a socializar las experiencias, a dise√Īar un mecanismo institucional para acercar a nuestros respectivos expertos de la medicina y la ciencia, para aprender de los enfoques sociales y locales que tienen √©xitos; para identificar modalidades de cooperaci√≥n novedosas.

No puede subestimarse el valor del esfuerzo conjunto.

Por ello, proponemos que la Presidencia del Consejo de Ministros, en coordinación con la Secretaria General, organice en los próximos días un taller técnico virtual entre nuestros especialistas de salud que facilite establecer vías de comunicación para compartir experiencias e intercambiar información de interés que contribuya a enfrentar esta pandemia. 

Cuba propone que a este taller se invite a otros países del hemisferio, incluidos Estados Unidos y Canadá, que deseen participar en aras de ampliar la coordinación y el  intercambio.

De igual modo y de forma interactiva, podríamos compartir, entre todos, una guía o cuestionario que ayude a identificar datos, estadísticas, conceptos y prácticas fundamentales, y que se nutra de lo que se ha podido aprender de las experiencias de otros países y regiones.

Puedo ofrecer la participación de nuestros expertos en la confección de tal instrumento.  Es otra iniciativa que proponemos a la Presidencia del Consejo de Ministros.

Nos motivan los valores solidarios que caracterizan a Cuba, incluida la premisa de compartir lo que tenemos, aunque sea escaso. M√°s de 400 mil profesionales cubanos han cumplido misiones en 164 pa√≠ses de √Āfrica, Am√©rica Latina y el Caribe, Oriente Medio y Asia. La colaboraci√≥n m√©dica cubana posee m√°s de medio siglo de experiencia.

En alg√ļn momento, tendremos que meditar con detenimiento c√≥mo asumir las dificultades econ√≥micas, comerciales y, consecuentemente sociales, para todos nuestros pa√≠ses. Afrontaremos un escenario con el turismo afectado, el transporte reducido, las l√≠neas comerciales deprimidas; con incertidumbre para los abastecimientos y distorsi√≥n de los flujos mercantiles.

No podemos pensar que el mercado dar√° respuesta a estos retos. Se requerir√° el empe√Īo dedicado de nuestros gobiernos. ¬†Si aunamos esfuerzos, tendremos mejores posibilidades de salir adelante en menor tiempo.

La realidad  que enfrentamos requiere anteponer la voluntad de actuar y la solidaridad, a la inacción y al egoísmo. La humanidad demanda una solución efectiva. Juntos podemos lograrlo.

Muchas gracias



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