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Publicado: Diciembre 01, 2017

驴Son compatibles el capitalismo y la democracia?

La estabilidad social y econ贸mica bajo el capitalismo afronta dos problemas esenciales. Por un lado, las continuas crisis y la feroz competencia inter-capitalista hacen de la acumulaci贸n de capital un proceso inseguro. Por el otro, el conflicto en la distribuci贸n del ingreso constituye una permanente amenaza de ruptura social. La democracia est谩 en el coraz贸n de estas dos fuentes de tensiones sist茅micas.

Para introducir un par de definiciones operativas, aqu铆 entendemos por democracia un sistema en el que todos los ciudadanos adultos tienen el derecho al voto (sufragio universal) ), hay elecciones libres y se protegen los derechos humanos bajo el imperio del estado de derecho. El capitalismo es un sistema en el que una clase dominante se apropia del excedente del producto social ya no por la violencia, sino por medio del mercado.

El surgimiento del capitalismo se llev贸 a cabo en un entorno de estados mon谩rquicos y autocr谩ticos, por no decir dictatoriales. La necesidad de preservar los derechos de propiedad de la clase capitalista era una de las prioridades de esos estados. El movimiento de ideas comenz贸 a cambiar con la sacudida de las revoluciones en Estados Unidos y en Francia. A煤n as铆, la constituci贸n de Estados Unidos (1787) no menciona el sufragio universal y en cambio otorg贸 a cada estado la facultad de regular el derecho al voto. La mayor铆a s贸lo otorg贸 ese derecho a los propietarios. No fue sino hasta la d茅cimo quinta y d茅cimo novena enmiendas (1870 y 1920 respectivamente) que se garantiz贸 el voto universal. En Francia la revoluci贸n termin贸 con la monarqu铆a pero el sufragio universal no se otorg贸 hasta 1946.

La palabra democracia fue utilizada hasta principios del siglo veinte en un sentido peyorativo o como sin贸nimo de un sistema ca贸tico en el que las clases despose铆das terminar铆an por expropiar a los propietarios del capital. La clase capitalista pensaba que detr谩s del sufragio universal se ocultaba el peligro de que la mayor铆a democr谩tica pudiera abolir sus privilegios. Pero gradualmente la presi贸n de una masa que aunque no ten铆a derecho al voto, s铆 formaba parte de la econom铆a de mercado se hizo irresistible. Tambi茅n la perspectiva de la clase capitalista fue transform谩ndose: un r茅gimen mon谩rquico parec铆a ser cada vez menos adecuado para garantizar el cumplimiento de los contratos y los derechos de propiedad. A pesar de todo, capitalismo y democracia siguieron siendo vistos como procesos antag贸nicos hasta bien entrado el siglo veinte.

Al finalizar la primera guerra mundial la reconstrucci贸n de las econom铆as capitalistas en Europa no permiti贸 consolidar un orden social adecuado para el capitalismo y en varios pa铆ses se abri贸 paso al fascismo. La Gran Depresi贸n debilit贸 al capital y gener贸 un sistema regulatorio en el que una adecuada distribuci贸n del producto se erigi贸 en prioridad del estado. Ese sistema permiti贸 el crecimiento robusto y la distribuci贸n de beneficios a trav茅s del estado de bienestar durante las tres d茅cadas de la posguerra. La clase capitalista acept贸 a rega帽adientes la regulaci贸n del proceso econ贸mico por el estado. La legitimidad del capitalismo se fortaleci贸 a trav茅s de una menor desigualdad y un mejor nivel de vida para la mayor parte de la poblaci贸n. En ese per铆odo democracia y capitalismo parec铆an marchar de la mano en sincron铆a.

La explotaci贸n color de rosa. M谩s de lo mismo./ Cubadebate

Pero en la d茅cada de 1970 resurge la tensi贸n por la disminuci贸n en la rentabilidad del capital, una ca铆da en la tasa de crecimiento, nuevas presiones inflacionarias y otros desajustes macroecon贸micos. La pol铆tica econ贸mica que hab铆a mantenido el estado de bienestar fue desmantelada gradualmente, al mismo tiempo que se declaraba la guerra contra sindicatos y las instituciones ligadas a la din谩mica del mercado laboral. En ese tiempo comenz贸 tambi茅n el proceso de desregulaci贸n del sistema financiero. Se acab贸 por destruir el r茅gimen de acumulaci贸n basado en una democracia que buscaba mayor igualdad y se reinici贸 el ciclo natural de crisis que siempre hab铆a marcado la historia del capitalismo. El neoliberalismo es la culminaci贸n de todo este proceso.

Hoy la democracia se encuentra m谩s amenazada porque la v铆a electoral no parece permitir cambios en las decisiones fundamentales de la vida econ贸mica. Las cosas empeoraron al estallar la crisis de 2008. Los mitos sobre equilibrios macroecon贸micos ayudaron a imponer pol铆ticas que frenan el crecimiento e intensifican la desigualdad. La austeridad fiscal y la llamada pol铆tica monetaria no convencional son los ejemplos m谩s sobresalientes. Si a esto agregamos la incompetencia de los funcionarios p煤blicos, su entrega a los intereses corporativos y del capitalismo financiero, as铆 como el tema de la corrupci贸n, tenemos una combinaci贸n realmente peligrosa.

El capitalista puede despedir a un obrero, pero no al rev茅s. Por eso capitalismo y democracia no son hermanitos gemelos. M谩s bien son enemigos mortales. Por eso Hayek, uno de los ide贸logos m谩s importantes del neoliberalismo, no titubea en recomendar la abolici贸n de la democracia si se trata de rescatar al capitalismo.

Tomado de: (Alejandro Nadal, La Jornada)



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